¿Por qué la guitarra es el instrumento más internacional?

Por mi experiencia con la guitarra clásica, hay algo que llevo años pensando, y que cada vez tengo más claro… de todos los instrumentos que se estudian en un conservatorio, la guitarra es probablemente el que más países distintos ha hecho suyo. No como algo provisional, prestado, ni tampoco como una moda pasajera — cada país le ha dado a la guitarra clásica su propia voz, su propio repertorio original, su propia forma de entenderla. Y aun así, a pesar de cantar piezas de lugares tan distintos, de tene u repertorio de países tan diferentes, todos seguimos reconociéndola como el mismo y único instrumento, cantando piezas de la misma familia.

El violín tiene su gran tradición, muy marcada, muy centrada en Europa, en la música clásica. El piano, también la tiene. Casi todos los instrumentos de orquesta están centrados en la gran música clásica europea. Pero la guitarra clásica se ha ido repartiendo por España, por Sudamérica, por Japón, por Estados Unidos… y en cada uno de esos lugares no se ha limitado a sonar igual. Se ha transformado.

De España al mundo

La guitarra, tal como la conocemos hoy, se consolida en España a finales del siglo diecinueve, sobre todo gracias a Francisco Tárrega. Ahí está el origen técnico e interpretativo que todos, de una forma u otra, hemos heredado en la actualidad — es la base sobre la que se construye casi todo lo que vino después.

Pero lo interesante, lo que a mí siempre me ha fascinado, es lo que pasa a continuación. La guitarra no se queda en España. Cruza el Atlántico, y en Hispanoamérica encuentra un terreno extraordinariamente fértil.

El aporte latinoamericano

En Paraguay, Agustín Barrios Mangoré combina el lenguaje académico musical con el folclore de su tierra, creando algo que no es ni puramente clásico ni puramente popular, sino las dos cosas a la vez. En Brasil, Heitor Villa-Lobos hace algo parecido, pero con el color y el ritmo brasileños corriendo dentro de cada compás. Y más adelante, en Argentina, Astor Piazzolla lleva el tango a las salas de concierto, y muchos guitarristas empezamos a interpretarlo también desde la tradición clásica, haciendo trasncripciones, sin que deje de sonar a lo que es.

Ninguno de ellos imita el modelo español o europeo. Lo transforman, lo hacen propio — y en ese proceso, la guitarra clásica se vuelve un poco más grande, un poco más universal, cada vez amplia más su repertorio itneresante.

Un instrumento que sigue creciendo

Y esto no se detiene ahí. En Japón, por ejemplo, existe una tradición pedagógica enorme en torno a la guitarra clásica, con escuelas y concursos de primer nivel que han formado a generaciones de guitarristas extraordinarios. También desde Cuba, Leo Brouwer sigue ampliando el repertorio con un lenguaje completamente propio, entre lo clásico, lo folclorico y lo contemporáneo. Y en Estados Unidos, compositores y guitarristas siguen aportando nuevas capas a este instrumento que, cuanto más lo miro, menos me parece que tenga fronteras.

No conozco ningún otro instrumento de concierto con una geografía tan amplia y, al mismo tiempo, tan viva. Y esto no es solo un dato curioso para lucirse en una conversación. Es parte de lo que hace que estudiar guitarra clásica hoy sea, en cierto modo, estudiar varias tradiciones a la vez — la española, la hispanoamericana, la asiática…, cada una con algo distinto que enseñarte.

Para seguir profundizando

Si te interesa esta dimensión internacional del repertorio, es un tema que trato con frecuencia, analizando compositores concretos de distintos países y lo que cada uno aportó al instrumento. Y si sientes que te gustaría profundizar en todo esto con acompañamiento real, en la web tienes toda la información sobre las clases de guitarra clásica online que imparto.

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