¿Cómo saber si estás listo para una pieza?

Esta es una pregunta que me hacen constantemente mis alumnos, y que probablemente tú también te has hecho alguna vez: ¿cómo saber si estás preparado para empezar una pieza nueva?

Encuentras una obra que te gusta, la escuchas, te emociona, y te preguntas: ¿puedo con esto? ¿Es demasiado pronto? ¿O me estoy infravalorando?

La respuesta honesta es que la mayoría de los estudiantes autodidactas toman esa decisión mal. No por falta de criterio, sino porque nadie les ha explicado en qué fijarse.


El error más frecuente

El nivel de una pieza no lo determina solo lo difícil que suene. Hay obras que suenan muy bien y técnicamente son asequibles. Y hay obras que parecen sencillas y tienen detalles que requieren un control muy específico.

El primer error, por tanto, es elegir repertorio solo por el oído, por cómo suena en una grabación.


En qué fijarte antes de empezar una pieza

1. La digitación de la mano izquierda

Abre la partitura y mira los primeros ocho o diez compases. ¿Hay cejillas constantes? ¿Hay extensiones entre dedos que todavía no controlas? ¿Hay desplazamientos rápidos entre posiciones?

Si en esos primeros compases ya hay tres o cuatro cosas que no has trabajado nunca, la pieza probablemente no es para ahora.

2. El patrón de la mano derecha

¿Qué patrón de arpegio usa? ¿Es un patrón que ya tienes integrado, o es algo completamente nuevo para ti? Aprender una pieza y aprender un patrón nuevo al mismo tiempo es posible, pero ralentiza mucho el proceso y genera frustración.

3. La velocidad real de la pieza

No la velocidad a la que tú quieres tocarla, sino la velocidad mínima a la que esa música tiene sentido musical. Hay piezas que a tempo lento pierden completamente su carácter. Si para tocarla necesitas un tempo que todavía no tienes, la pieza te va a quedar grande durante mucho tiempo.


Una regla útil

Una pieza es adecuada para ti cuando puedes leerla despacio, sin detenerte en cada compás, y sin que aparezca tensión en las manos en los primeros treinta segundos.

Si en la primera lectura lenta ya estás forzando, retorciendo la mano o perdiendo el pulso constantemente, la pieza te está diciendo algo.

Eso no significa que no puedas trabajarla. Significa que antes de meterla en el atril, probablemente necesitas resolver algunas cosas técnicas que esa pieza va a exigirte.


Elegir bien no es limitarte

Elegir bien el repertorio no es limitarte. Es exactamente lo contrario. Es asegurarte de que cada pieza que trabajas te hace avanzar de verdad, en lugar de pasarte meses peleando con algo para lo que todavía no tenías las herramientas.


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